quarta-feira, 20 de outubro de 2010

Nocturno del Parque H

Insana, mi torpe soledad aquí en La Habana
a un ritmo sin mercados (y sin drogas);
solo, en la quietud fosfórica de este domingo
fumo sin tregua en el tabaco negro de los Hnos.
[Invertidos.

No sé de más que del nombre de Mariana:
el recuerdo espejeado de esos senos ingráves,
como un ídolo azteca clavado en el centro del
calendario.
Un vientillo airoso se arremete contra el colmo del tocado,
desata la evangelista pudorosa en el más del turbante
el blanco más turbado.

Pajuso que se mira al saber que está en la mira,
pájaros del Parque a su vuelo fugitivo en espasmo
teológico:
el esputo victoriano de Hugo se estrella láctico en la vía.

Tres billetes macedonios se almizclan en los bolsillos
revolucionados,
La comunión con Martí en Baragua.

way too much mojitos murmuraba en la carpeta
la sueca pectopulenta de carrillos langostinos,
pero su moral de foca ultraeducada ya se ahoga
en la espesura colombiana de mis dichas de cadeca.


El Diablo, (Hernando Castillo)
Año 52 de La Revolución.

2 comentários:

João Inada disse...

el barroquismo colombiano mas me parece humo. lo trago con facilidad pero cuando sale se vuelve espeso; se queda espumoso y lleno de imagenes que me parecen siempre familiares y tubulares como los "canudos". ocos y bicolores, donde el empiezo y el final se confunde. no sé bien, puedo estar borracho...

subliterato disse...

El ritmo y el flujo en la literatura del diablo és igual a su manera de caminar sobre las calles de la habana, por el parque H... después de todo, caminar e escribir son la misma cosa.